¿Por qué necesitamos un CRM en la empresa?

By 11 de mayo, 2014Sin categoría

Hoy le toca el turno a ver por qué necesitamos un CRM en la empresa.

Pero en lugar de ofrecer argumentos a favor del CRM en la empresa como la herramienta más eficaz para conseguir mejorar nuestras ventas, vamos a intentar hacerlo respondiendo a dos sencillas preguntas donde cada uno tendremos respuestas distintas en nuestras empresas, pero veremos como el CRM será la solución perfecta para la forma de trabajar que estábamos buscando. Veamos cuáles son estas preguntas que toda empresa debe realizarse en algún momento.

¿Cuáles son tus prioridades comerciales y retos clave?

Respondiendo a esta pregunta veremos dónde tenemos que poner el foco en la mejora de nuestros negocios. Puede que para algunos sea la gestión de clientes potenciales, de pedidos, el servicio de atención al cliente o la gestión de cuentas. En todos ellos las empresas pueden tener zonas de bajo rendimiento, o dicho de otra manera, áreas de gestión manifiestamente mejorables.

El uso de un CRM tendrá un impacto directo en la mejora de cada una de estas áreas, que son las prioritarias para un director comercial. Además, la estructura de la herramienta nos permite afrontar los problemas de forma ordenada, es decir, nos permite optimizar el rendimiento de distintos aspectos que nos ayudan a cerrar una venta.

Por ejemplo, podemos empezar por centrarnos en los clientes con baja precualificación, una vez optimizado este aspecto, podemos abordar nuestra siguiente prioridad, como podrá ser la gestión de pedidos o la atención al cliente, donde todos ellos son eslabones de la cadena de ventas que nos ayudarán a consolidar nuestro negocio y mejorar la facturación.

¿Cuáles consideras los aspectos más frustrantes de tu trabajo?

Esta podría ser la segunda pregunta que deberíamos hacernos, puesto que es la forma de detectar qué aspectos tenemos que mejorar, aspectos que nos llevan mucho más tiempo del que sería recomendable y que nos impiden volcar nuestros esfuerzos en la mejora de las ventas, en lugar de otras tareas que tienen más que ver con la administración y organización.

Aspectos como el tiempo que podemos perder buscando datos de un contacto que no están actualizados o tener que volver a contactar con él porque son incorrectos, clientes potenciales de baja calidad y con una escasa rentabilidad. Pero también aspectos burocráticos de la oficina, tener que crear y justificar previsiones de ventas, etc.

También nos ayudan a detectar el descontento de clientes ya sea por seguir contactando clientes que se querían dar de baja, una gestión ineficiente de las citas con los clientes, quejas del servicio de atención al cliente o simplemente perder toda la información de clientes si se han marchado de nuestra organización el comercial que llevaba esta cuenta.

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